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En todos los deportes de equipo un jugador destaca por encima del resto. Siempre hay un jugador que es considerado la estrella del equipo, sin embargo, no suele ser el que organiza el equipo y lo lleva por donde quiere el entrenador.
En un equipo de baloncesto hay varias posiciones que se dedican principalmente a la anotación y a la defensa del rival; escoltas y ala-pívots suelen ser anotadores, principalmente el primero. Sin embargo, por muchos anotadores y grandes jugadores que tenga un equipo, sin la dirección adecuada queda en un mero esbozo de conjunto.
A lo largo de la historia, pasada y reciente, tenemos una gran multitud de ejemplos de esta situación. Sin ir más lejos, la medalla de plata del último Eurobasket siempre ha tenido un base ‘top’ en su plantilla, Tony Parker, pero nunca había funcionado como tal. Tras una temporada irregular en la NBA, el francés ha conseguido hacer jugar a sus compañeros como nunca antes lo había hecho.
El último gran base, pensador y dominador, de la vieja Europa ha sido Sarunas Jasickevicius. Un lituano de 1,90 de altura que maravilló a todo el universo baloncestístico en los juegos de Sidney 2000, al poner contra las cuerdas a la selección norteamericana. Los lituanos solamente perdieron por un punto, ‘Saras’ tuvo el triple para eliminar a las estrellas de la NBA, pero no entró.
En el universo FIBA el jugador lituano dominó Europa con mano de hierro hasta su marcha infructuosa a la NBA. Los aficionados del Barcelona lo recuerdan con cariño tras ganar una Euroliga con el equipo blaugrana, bajo el manto de Dejan Bodiroga, Gregor Fucka, Juan Carlos Navarro y Svetislav Pesic. Sin embargo fue en Maccabi de Tel Aviv, donde instauró su dictadura al ganar dos Euroligas consecutivas, esta hazaña le sirvió para marcharse a la NBA. Al volver de su paso por Norteamérica (desaprovecharon su calidad) volvería a ganar una Euroliga con Panathinaikos. Actualmente, a sus 35 años de edad, se encuentra sin equipo.
Un buen base te puede hacer ganar o perder un partido. Esto le ocurrió al Real Madrid en la semifinal de copa contra el Regal Barcelona. El equipo blaugrana estaba entregado, Navarro estaba desaparecido en ataque, sin embargo el equipo blanco desaprovechó un renta de 5 puntos en el último cuarto. Los fantasmas aparecieron en el equipo blanco.
Desde todos los ámbitos se alzó la voz debido la decisión de los dirigentes de no ‘cerrar’ un buen base para suplir la marcha de Prigioni. Sin embargo el nuevo entrenador, Pablo Laso, desestimó esta opción, Sergio Rodríguez y Llul eran suficientes para su equipo. Pues el último cuarto de la semifinal de la supercopa dio la razón a todas esa vocecitas que pedían un '1' en condiciones.
El Real Madrid perdió el partido por la inoperancia de sus bases a la hora de leer y dormir el partido, (Felipe Reyes, el jugador con más experiencia, también ayudó con su carácter impulsivo). Mientras el Barça se reforzaba con Huertas, uno de los mejores bases de Europa, el aficionado merengue todavía espera a Sergio Rodríguez; un base que nunca supo leer los partidos, solamente corre, corre y de vez en cuando anota. Mientras tanto, jugadores como ‘Saras’ siguen estando sin equipo.